Quién somos

Quiénes somos

NUESTRA VISIÓN

¿Qué soñamos…?

Un mundo fraterno donde la dignidad de las personas más frágiles y vulnerables sea protegida y valorada con la fuerza de la esperanza y del amor, por medio de la solidaridad y la convivencia armoniosa entre las distintas culturas y religiones.

NUESTRA MISIÓN

¿Qué hacemos…?

Promover la solidaridad y la dignidad de todo ser humano, favoreciendo el protagonismo de los más excluidos, para que sean personas solidarias, conscientes, responsables y competentes en la realidad en que viven y en el mundo.

Promover el valor y la dignidad de la vida humana donde esté amenazada por la pobreza, la exclusión social y el estigma.

Despertar la esperanza, la autoestima y el amor por la vida en las realidades más degradadas, carentes y desfavorecidas, por medio de la acogida, la convivencia, la educación, la promoción de los valores humanos y las potencialidades de cada uno.

Alimentar redes de solidaridad y espiritualidad entre los pueblos que permitan la aproximación, el conocimiento, la convivencia y el respeto entre culturas diferentes.

NUESTROS VALORES

¿Qué promovemos…?

  • Vida
  • Esperanza
  • Dignidad del ser humano
  • Acogida
  • Diálogo entre las culturas y religiones
  • Solidaridad

NUESTRA CULTURA

Nuestra manera de pensar…

– Potenciar África para África
– Optar por las personas más frágiles y marginadas
– Dar autonomia y protagonismo activo a las personas más desfavorecidas
– Adoptar una gestión ética y directa

Nuestra manera de actuar…

Con COMPROMISO
Con TRANSPARENCIA
En PAZ y con RESPETO
En CORRESPONSABILIDAD

Nuestra manera de sentir…

Con espíritu de UNIVERSALIDAD
En FRATERNIDAD
En COMUNIÓN DE IDEALES

ESPIRITUALIDAD

Promovemos una solidaridad comprometida, viviendo la unidad en la diversidad. El valor del diálogo, la armonía y el respeto entre culturas y religiones es uno de nuestros valores inspiradores, por eso nuestros proyectos sociales, de inspiración cristiana, favorecen un compromiso vocacional de personas de diferentes religiones y espiritualidades.

Con nuestras actividades deseamos encender la luz de la esperanza en los contextos más vulnerables, elevando la vida y la dignidad de los más frágiles y desfavorecidos.

Las personas

La Fundación “Semillas de Esperanza” está constituida por:

Un Patronato en España que es el órgano de gobierno que la representa

Ignacio Soria Cabezas de Herrera  (presidente)
Juan de Dios Paños Gómez (1° vice) 
Marifé Ferrero Vaquero (2° vice)
María Yáñez Alonso (secretaria) 
Jorge Bort Alonso (vocal)
Roberto Pérez Rodríguez (vocal)
Sara Aparicio Pastor (Vocal)
Almudena González Alonso (Vocal)

Unos representantes legales en Mozambique

Ismael Ferrero Vaquero
Teresa de Jesús Ferreo Vaquero
Laura Pierino

Un Equipo de Voluntarios/Misioneros international

Ismael Ferrero Vaquero (ES)
Laura Pierino (IT)
Teresa de Jesús Ferrero Vaquero (ES)
Marta Paños Larrauri (ES)
Stefania Evangelista Sasso (IT)

Los Coordinadores mozambiqueños de los Centros y Programas

Coordinador de los Programas de Lucha contra la Lepra.

Soy Pastor de la Iglesia Evangélica Asamblea de Dios y trabajo en la Fundación “Semillas de Esperanza” desde 2007. En este camino, comencé a trabajar en diversas áreas de los Centros y Programas hasta convertirme en Coordinador General. En este trabajo encontré la manera de poner en práctica los valores humanos y espirituales que he cultivado en la Iglesia desde mi juventud.

Tenía talentos y valores en mí, pero me faltaba una oportunidad más profunda para mostrar lo que había dentro de mí; de hecho, vivía con incertidumbre sobre lo que realmente era. Sin embargo, cuando conocí la Fundación, comencé a ver el tesoro que dormía dentro de mí, porque cada trabajo que realizaba me servía como una excavadora que sacaba lo que estaba escondido en mí.

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Soy Sufo Ássimo Carimo, nacido en el Distrito de Balama, y ​​actualmente trabajo en la Fundación “Semillas de Esperanza” como Coordinador de los Programas de Lucha contra la Lepra, con la Asociación de Personas Afectadas por la Lepra en Mozambique -ALEMO -.

Tengo dos nacionalidades, ya que mi madre era tanzana y mi padre mozambiqueño, y entre los hijos engendrados por mis padres, yo soy el octavo. Estoy casado desde hace veintidós años. En este matrimonio tuvimos cuatro hijos, pero la voluntad de Dios nos visitó y dos hijos ya partieron para la gloria, pues lo que Dios da también puede llevárselo; como dice la Biblia, “en todo damos gracias a Dios”.

Soy cristiano evangélico desde 1993; y desde que me convertí en creyente, he ocupado varios cargos en la Iglesia: fui líder de jóvenes en la Iglesia de Montepuez y cuando cumplí los 22 años me invitaron a formar parte del ministerio de la misma Iglesia. Cuando me fui de Montepuez a Pemba, me invitaron a ser maestro de la Escuela Dominical de la Iglesia Evangélica de Cristo y también me nombraron Vicepresidente de la Juventud del Consejo Cristiano. Después de esta misión, fui llamado a liderar la Asamblea de Dios de la Iglesia Evangélica en el barrio de Chibuabuar y realicé este servicio por un período de seis años.

Toda esta trayectoria me ha ayudado a desarrollar mi trabajo en la Fundación desde que ingresé en 2007, ya que la misión humanitaria que asumí me llevó a realizar mis actividades con mayor responsabilidad. Inicialmente fui admitido como educador en el Lar da Esperança, después fui también responsable de la biblioteca y luego Coordinador del Centro, función que más tarde ejercí también en el Centro Recreativo “Okhaviherana”.

En este camino comencé a trabajar en varias áreas de los Centros y Programas de la Fundación hasta convertirme en Coordinador General. Sin embargo, de todas las actividades que realicé, dos han marcado mi vida: el trabajo de educador y con personas afectadas por la lepra. En estas labores encontré la manera de poner en práctica los valores humanos y espirituales que he cultivado en la iglesia desde mi juventud.

Una de las actividades que me alegró mucho cuando estaba con los niños del Lar da Esperança “Elda Lunelli” fue la Formación Humana. Esta actividad fue una palanca para que muchos niños hicieran realidad sus sueños. Aún hoy, dicen que para llegar a donde están, reconocen que el camino lo abrió la formación humana que recibieron.

Y hablando de personas afectadas por la lepra, es hermoso ver cómo personas que ya habían perdido el valor de la vida y la esperanza, de repente comenzaron a luchar por su bienestar, comenzando a realizar hermosas historias en sus familias y comunidades.

El secreto de todo esto es que cuando le transmití a este grupo los valores que encontré en la Fundación, lo hice con mucha convicción y sobre todo, sentí una voz dentro de mí que decía: “Sigue hablando porque ellos van a estar bien, si ponen en práctica lo que dices”.

Ante todo esto, mi fe que se venía arrastrando desde joven, ha ido creciendo y me ha ayudado a sembrar los valores en la vida de los niños, así como de los adultos, como siempre digo: “Familia, si no hacemos algo, nadie lo hará por nosotros” y como resultado, nace una nueva fuerza entre las personas y comienzan a creer que todos son capaces. Cuando eso sucede, los resultados son extraordinarios en medio de ellos.

Tenía talentos y valores en mí, pero me faltaba una oportunidad más profunda para mostrar lo que tenía dentro, de hecho, vivía con incertidumbre sobre lo que realmente era. Sin embargo, cuando conocí la Fundación, comencé a ver el tesoro que dormía dentro de mí, porque cada trabajo que realizaba me servía como una excavadora que sacaba lo que estaba escondido en mí. Entonces comencé a crecer en responsabilidad, corresponsabilidad y colaboración.

Puedo decir sin miedo que veo la Fundación “Semillas de Esperanza” como una intervención de Dios en mi vida, que sirvió para trabajar mi carácter, con el fin de ejercitar tareas tanto seculares como espirituales. Una vez que he sacado lo que estaba adentro, la gente ya cree que puedo aportar los valores humanos y espirituales que tengo para el bien de la comunidad.

Hoy soy Pastor de la Iglesia Evangélica Asamblea de Dios, que se encuentra en el barrio Expansão, donde hay 120 creyentes de diferentes edades y culturas. Para mí, este llamado de Dios es un desafío para iniciar el gran camino con las ovejas del Señor Jesucristo, sabiendo que cada oveja necesitará mi cuidado como Pastor.

Coordinador General de los Centros de Acogida.

Soy un joven soñador mozambiqueño, licenciado en Biología y Química en la Universidad Pedagógica de Mozambique, delegación de Montepuez.

En 2020 me uní a la familia de la Fundación “Semillas de Esperanza” para aportar mis conocimientos en el área de la enseñanza y fundamentos pedagógicos, con el fin de combatir el analfabetismo en la infancia en situaciones difíciles, huérfanos y con estigma social, y también cultivando la solidaridad, elevando el espíritu de la dignidad humana y creyendo en un futuro brillante y esperanzador para este grupo destinatario.

Actualmente ocupo el cargo de Coordinador General de los tres Centros de Acogida de la Fundación “Semillas de Esperanza” -Lar da Esperança “Elda Lunelli”, Centro Recreativo “Okhaviherana” y Centro “Talita Kum-Jóvenes de Esperanza”- y soy Coordinador del Lar da Esperança “Elda Lunelli”.

Coordinador del Centro “Talita kum – Jóvenes de Esperanza”.

Soy licenciado en Ética, Ciudadanía y Desarrollo en la Universidad Católica de Mozambique. En 2014 me uní a la Fundación “Semillas de Esperanza” como voluntario en el Centro Recreativo “Okhaviherana”. En pleno voluntariado descubrí que mi espiritualidad estaba relacionada con la espiritualidad de la Fundación, donde se promueve la solidaridad comprometida, se siembra la esperanza en las personas más vulnerables, se levanta y promueve la vida y la dignidad de los seres humanos más débiles y desfavorecidos, la armonía y el respeto entre las culturas y religiones.

Cuando me contrataron en 2015 como educador en el Lar da Esperança trabajé con vocación, ya que este Centro tenía como grupo destinatario a aquellos con los que siempre soñé poder echar una mano, por amor de Jesucristo.

Gracias a los valores que aprendí en la Fundación, ahora tengo una vida digna, ya soy un referente para algunas personas y soy consejero para algunos familiares.

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Tengo una licenciatura en Ética, Ciudadanía y Desarrollo en la Universidad Católica de Mozambique. Desde 2019 soy coordinador del Centro “Talita Kum – Jóvenes de Esperanza” y soy educador en la Fundación “Semillas de Esperanza” desde 2015.

Soy un cristiano católico y fui recibido en la comunidad cristiana de San Carlos Lwanga en Mahate-Pemba, donde crecí y aprendí la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que significó mucho para mi vida. Las obras de misericordia espiritual y corporal, que se resumen en amar al prójimo como a uno mismo y ayudar a los necesitados, me sirvieron de fuente de inspiración en mi camino.

En 2014 me uní a la Fundación “Semillas de Esperanza” como voluntario en el Centro Recreativo “Okhaviherana”. En plena voluntariado descubrí que mi espiritualidad estaba relacionada con la espiritualidad de la Fundación, donde se promueve la solidaridad comprometida, se siembra la esperanza en las personas más vulnerables, se levanta y promueve la vida y la dignidad de los seres humanos más débiles y desfavorecidos, la armonía y el respeto entre las culturas y religiones.

Cuando me contrataron en 2015 como educador en el Lar da Esperança trabajé con vocación, ya que el grupo destinatario de este Centro era el con que siempre había soñado poder echar una mano por amor de Jesucristo.

La Fundación significó mucho en mi vida porque en esta organización tuve la oportunidad de una iniciación profesional a través de un trabajo digno, con la misión de promover la solidaridad, la dignidad de todo ser humano, la esperanza y la vida humana.

Los valores que promueve la Fundación “Semillas de Esperanza” me ayudan a solucionar algunos problemas cotidianos en el contexto social, familiar y privado. Gracias a los valores que aprendí en la Fundación ahora tengo una vida digna, ya soy un referente para algunas personas y soy un consejero para algunos familiares.

Agradezco a la Fundación todo lo que ha hecho por mí, agradezco a todos los colaboradores y me gustaría que continuemos luchando por la misma causa, hasta que un día germinen todas las semillas sembradas.

Coordinadora del Centro Recreativo “Okhaviherana”.

Soy esposa y madre de una hija. Mi trayectoria en la Fundación “Semillas de Esperanza” comenzó en enero de 2021. Cuando la Fundación me invitó a formar parte del equipo, me sentí muy halagada y bendecida porque trabajaría como psicóloga, justo en mi área de formación. ¡Esto me dejó eufórica! Empecé a trabajar en el Centro Recreativo “Okhaviherana”, un lugar lleno de niños donde mis estudios de psicología cobrarían sentido y donde, además de trabajar como psicóloga, soy coordinadora.

En todo lo que aprendí en la Fundación destaca la educación, que es uno de los valores más fundamentales que me hace crecer y actuar de forma educada y amable. He crecido mucho profesionalmente en la Fundación y espero seguir aportando lo que tengo como experiencia.

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Sono nata il 25/05/1992 nella provincia di Inhambane nel distretto di Zavala, sono della tribù dei Cicope. Vivo in Cabo Delgado, nella città di Pemba, dal 2008. La mia adolescenza è trascorsa in questa meravigliosa città che mi ha accolto con tanto amore. Ho frequentato le scuole superiori a Pemba e negli ultimi anni, amavo la filosofia; questa disciplina mi ha ispirato molto e volevo andare alla Facoltà per insegnare Filosofia. Tuttavia, un giorno mentre andavo a scuola, un malato di mente mi ha dato uno schiaffo, io mi sono arrabbiata e lui ha iniziato a ridere di me. Sono arrivata a scuola e ho detto questo al mio insegnante di filosofia, ma ha anche lui si è messo a ridere. Gli ho chiesto perché mi aveva picchiato senza avergli fatto niente e l’insegnante continuava a ridere. Così ho deciso che avrei studiato il comportamento umano e la mente. Avevo già sentito parlare di Psicologia in televisione, ho indagato su cosa fosse e sono arrivata alla conclusione che sarebbe stata la strada giusta da percorrere. Volevo sapere perché quella persona con disturbo mentale mi aveva colpito e questo ha motivato la scelta del corso.

Iniziò così la mia vita accademica all’Università Pedagogica di Montepuez con il corso di Psicologia dell’Educazione, che è stata segnata da tante sfide, lotte, successi, amicizie e tanta gioia. Pertanto, ciò che mi ha segnato molto durante il mio allenamento sono stati i giorni in cui ho dovuto andare a dormire senza aver mangiato nulla, perché il sussidio mensile che mi veniva dato non era sufficiente per le mie esigenze, ma questo non fu un motivo per mollare, anzi, al contrario, mi ha rafforzato e mi ha fatto avere un obiettivo nella mia formazione, che sarebbe stato quello di finire e laurearmi per eccellenza al momento giusto. Tutto questo è dovuto a qualcuno che mi ha ispirato e incoraggiato a continuare: mia zia, sorella di mia madre, è stata per me una grande luce e continua ad esserlo ancora oggi.

La mia traiettoria presso la Fondazione “Sementes de Esperança” è iniziata nel gennaio 2021. Quando la Fondazione mi ha invitato a entrare a far parte del team, mi sono sentita molto lusingata e molto fortunata perché avrei lavorato come psicologa, proprio nella mia area di formazione. Questo mi ha reso euforica. Sono stata inserita nel Centro Ricreativo “Okhaviherana”, un luogo pieno di bambini dove la mia psicologia avrebbe avuto un senso, e dove oltre a lavorare come psicologa, sono anche una coordinatrice. Per essere una psicologa infantile ci vuole pazienza, passione, segreto professionale e tanta empatia.

In tutto quello che ho imparato nella Fondazione spicca l’educazione, che è uno dei valori fondamentali che mi fa crescere e agire in modo educato e gentile. Sono cresciuta molto professionalmente nella Fondazione e spero di continuare a contribuire con ciò che ho come esperienza.

Al di fuori della mia vita professionale, sono una persona che ama stare a casa con la mia famiglia. Mi piace trascorrere i fine settimana in posti tranquilli e tra i miei gusti spicca l’amore per la lettura; il libro di Paulina Chiziane “Ballate d’Amore” mi affascina molto.

Sono moglie e madre di una figlia.

Operatore sociale e mobilitatore di comunità con competenze di coordinamento dell’area di protezione e benessere del bambino

Soy un joven cristiano, Licenciado en Psicología Educativa, fuertemente motivado en el trabajo comunitario con enfoque en la Protección y Bienestar de los Niños.

Siempre he buscado desarrollar aún más mis habilidades y experiencia en el área de Protección Infantil en una organización con gran compromiso y prestigio en el tema, es por ello que la Fundación me dio esta oportunidad en febrero de 2022.

En la FSDE ocupo el cargo de Operador Social y Movilizador Comunitario con competencias de coordinación en el área de Protección y Bienestar Infantil.

La Fundación me ha ayudado mucho a hacer realidad mis sueños de cuidar a los niños, concienciar y fortalecer a las familias ante cualquier situación que atente contra la protección y el bienestar de las Semillas de Esperanza.

Dentro de estas y otras actividades, me siento honrado de formar parte del equipo de FSDE y busco de la manera más favorable lograr los objetivos para nuestros beneficiarios.

30 colaboradores contratados en Pemba e Ilha de Moçambique

– Niños/as huérfanos
– Niños/as de la periferia urbana
– Niños/as con desnutrición
– Niños/as con discapacidad
– Niñas en riesgo de exclusión social
– Adolescentes y jóvenes en dificultad
– Menores con necesidad de protección
– Niños/as y jóvenes con necesidad de apoyo en los estudios
– Madres y niños con VIH
– Personas afectadas por la lepra
– Comunidades en aldeas afectadas por estigma social
– Refugiados y desplazados

Cada una de estas personas es valiosa, necesaria y responsable de la siembra que, antes o después, hará germinar la esperanza en la vida de los más frágiles.